sábado, 19 de diciembre de 2009

Caín:


A la mañana siguiente, el desnaturalizado padre se levantó temprano para poner los arreos en el burro, preparó la leña para el fuego del sacrificio y se puso en camino hacia el lugar que El Señor le había indicado, llevando consigo dos criados y a su hijo Isaac. Al tercer día de viaje, Abraham vio de lejos el sitio señalado. Les dijo entonces a los criados, -Quedaos aquí con el burro que yo voy hasta más arriba con el niño para adorar al Señor y después regresaremos hasta donde estáisa. Es decir, además de ser tan hijo de puta como El Señor, Abraham era un refinado mentiroso, dispuesto a engañar a cualquiera con su lengua bífida, que, en este caso según el diccionario privado del narrador de esta historia, significa traicionera, pérfida, alevosa, desleal y otras lindezas semejantes. Llegando así al lugar del que El Señor le había hablado, Abraham construyó un altar y acomodó la leña.

Acto seguido levantó el cuchillo para sacrificar al pobre muchacho y ya se disponía a cortarle el cuello cuando sintió que alguien le sujetaba el brazo, al mismo tiempo que una voz gritaba, -Qué va a hacer , viejo malvado, matar a su propio hijo, quemarlo, otra vez la misma historia, se comienza por un cordero y se acaba asesinando a quien más se debería amar, -Ha sido El Señor quien me lo ha ordenado, se debatía Abraham, -Cállese, o quien mate aquí seré yo, desate ya al niño, arrodíllese y pídale perdón, -Quién es usted, -Soy Caín, soy el ángel que le ha salvado la vida a Isaac.

No, no era cierto, Caín no es ningún ángel, ángel es este que de posarse con un gran ruido de alas y que comienza a declamar como un actor al que le acaban de dar el pie, -No levantes la mano contra el niño, no le hagas ningún daño, pues ya veo que eres obediente al señor, dispuesto, por su amor, a sacrificar a tu único hijo, - Llegas tarde, dijo Caín, si Isaac no está muerto es porque yo lo he impedido.