jueves, 25 de febrero de 2010

Las brujas en República Dominicana.


La quema de brujas es una característica de la civilización occidental
que, con alguna excepción política ocasional, declinó a partir del siglo XVI.
En la última ejecución judicial de brujas en Inglaterra se colgó a una mujer y
a su hija de nueve años. "El mundo y sus demonios", Carl Sagan.


En la república Dominicana, en toda su geografía, desde las más urbanas hasta las más rurales o alejadas de la ciudad, se pueden encontrar una gran cantidad de "brujas", mujeres en su mayoría de edad avanzada, de comportamiento reservado y oscuro, aunque en la actualidad ese perfil a variado considerablemente a lo opuesto, en lo que concierne al termino o calificativo de bruja, podría decir que existen dos clases de brujas en este país, ya que están las videntes o como digo yo "brujas urbanas", que hacen lecturas de cartas (naipes), la tasa, la mano, y pueden tener comunicación con personas que ya se murieron o santos (santería) y hasta con el mismísimo lucifer, estas señoras son muy populares y aceptadas en la sociedad, que por lo general realizan sus consultas en sus hogares, por los cuales se pueden ver desfilar gran cantidad de personas de todos los estratos sociales, dependiendo la popularidad y eficiencia de los "trabajos" ejecutados por la bruja, es por lo que muchas de estas la podemos encontrar en cualquier barrio de la capital dominicana.

En otro renglón tenemos la bruja rural, que suele tener un bajo perfil entre su comunidad, temidas y respetadas desde los más jóvenes hasta los más adultos, de ellas se escucha decir todo tipo de fabulas, elaboradas con todo un arsenal de elementos, propio de las películas de Hollywood, se les teme y repudia por su supuesta intima relación con el demonio, y por chuparse a los infantes recién nacidos, a los cuales para evitar esa desgracia, desde que nacen son bautizados por sus familiares, les ponen brazaletes (una tirita o cinta roja con un adorno en forma de mano empuñada, de color negro), que según la creencia popular los protejen de la bruja, en los hogares evangélicos, como no bautizan a los recién nacidos, los llevan a la iglesia, a "presentarlos a dios"...

Tenemos también a las astrólogas, que también el pueblo suele referirse a ellas como brujas, que con esta ya serian tres los tipos de bruja en República Dominicana, pero a estas no parece agradarle ese titulo, lo de ellas es la astrología, tarot, carta astral y demás artilugios, son muy urbanas, están suelen estar bien ubicadas en todos los medios de comunicación masiva, y su fuerte son los números de la lotería.

A mi consideración la que más se acerca al tipo de bruja que se quemaba en los tiempos de la santa inquisición es la bruja rural, que con su bajo perfil, el repudio y temor por parte de la comunidad, son las más marginadas, adornadas con toda una tenebrosa y diabólica vida, no las queman, pero estoy seguro que ya quisieran muchos.

Con todo y eso tenemos que tener claro algo, los tiempos han cambiado, en los tiempos de quemas de brujas, en su mayoría eran mujeres indefensas, inocentes de las cosas que le eran imputadas, el estado y la iglesia, los principales o únicos autores de tales abusos, estaban confabulados para lucrar sus instituciones, ya que el acusar a estas mujeres en esos tiempos, sin el mínimo derecho a defenderse, conllevaba un gasto económico para los familiares de la acusada y la apropiación de las tierras y demás bienes que ésta, en el caso de que los tuviera.

Contabilizar los crímenes de la iglesia católica desde su fundación, no es tarea fácil, ya que cada día se suman algunos más, y sin lugar a dudas los que aún están tapados, ocultos y que posiblemente se hallan destruidos todas las evidencias para que nunca llegara al saber público, y la complicidad que implica los gobiernos de muchos países, para no decir todos, les ha permitido sobrevivir y permanecer vigentes en la sociedad, porque toda estas historias están en los registros históricos de los pueblos y de la misma iglesia, pero la divulgación de estos es casi nula, se limitan a decir "dios es amor", "nuestra iglesia es la verdadera que representa a dios" y meterse en los asuntos civiles y del estado, para según ellos "llevar luz y entendimiento".

Es suficiente, ya no más.