domingo, 20 de diciembre de 2009

El escepticismo de Carl.


Cuando me dispuse a tomar enteramente mi posición de escéptico ante los absurdos de creencias llenas de supuestos hechos poco o para nada probables, entendí que iba a estar contracorriente a mucha gente que estimo y que amo, que el declararme públicamente como ateo, caería mal a muchos y por tal, sería visto con algo de recelo y hasta miedo, ya que es sabido de las etiquetas que suelen poner los creyentes a las personas ajenas a dios, y por igual a los que tienen otro dios diferente para adorar y temer.

Debo decir que cada día que pasa, se me hace más sensata mi desición, no me canso de sorprenderme de lo maravillosa que es la naturaleza, de las tantas cosas que son entendidas y muchas tantas que no, que mantienen en andar constante a muchas mentes de este planeta, en buscar ese entendimiento, que muchas otras ignoran por conveniencia o por simple idiotez.

Un día como hoy falleció uno de los científicos más influyente de este siglo, respetado y admirado por muchos, el señor Carl Edward Sagan, que de lo poco que conozco de su obra, sé lo mucho que se empeño en llevar las ciencias a todos, sembrando un escepticismo en las vidas de muchos, que hoy les agradecen, precisamente por lo grande de legado, hoy se celebra el día del escepticismo conmemorando su sentida desaparición, exaltando su pensamiento.

Antes de morir, en su artículo El valle de las sombras, publicado en la revista Parade el 10 de marzo de 1996, dejó la siguiente reflexión que reflejan su personalidad y convicción:

"Seis veces hasta hoy he visto la Muerte cara a cara, y otras tantas ella ha desviado la mirada y me ha dejado pasar. Algún día, por supuesto, la Muerte me reclamará, tal como hace con todos nosotros. Es sólo una cuestión de cuándo y cómo.

"He aprendido mucho sobre nuestros encuentros, especialmente sobre la belleza y dulce patetismo de la Vida, sobre el valor inapreciable de amigos y familia, sobre el poder de transformación del amor.

"Me encantaría creer que cuando muera viviré de nuevo, que alguna parte de mis pensamientos, sentimientos o recuerdos continuarán. Pero a pesar de lo que me gustaría creerlo, y de las antiguas tradiciones culturales a lo largo de todo el mundo que aseguran la vida tras la vida, no sé de nada que me sugiera que esto es algo más que una forma de pensar optimista.

"Quiero envejecer con mi mujer, Annie, a la cual adoro. Quiero ver a mis jóvenes hijos crecer y quiero jugar un papel en su desarrollo personal e intelectual. Quiero conocer a mis nietos aún no concebidos. Hay problemas científicos, de cuyos descubrimientos querría ser testigo, como la exploración de muchos de los mundos de nuestro Sistema Solar y la búsqueda de vida exterior.

"Quiero aprender cómo funcionan las mayores cuestiones en la historia de la Humanidad, preocupantes o esperanzadoras: los peligros y promesas de la tecnología; la emancipación de la mujer; el crecimiento y ascendencia económica y tecnológica de China; los vuelos interestelares.

"Si hubiera vida tras la muerte, no importaría morir, satisfaría la mayoría de esas profundas curiosidades. Pero si la muerte no es más que el fin, el sueño sin sueños, esto no sería más que un desesperado anhelo. Quizás esta perspectiva me dé una pequeña motivación extra para permanecer vivo.

"El mundo es tan exquisito, con tanto amor, que no hay razón para engañarnos con bonitas historias para las cuales hay bien pocas evidencias. Es mucho mejor, me parece a mí, que en nuestra vulnerabilidad, miremos a la Muerte a la cara y seamos agradecidos cada día por la breve pero magnífica oportunidad que la vida nos ofrece".