jueves, 29 de abril de 2010

Dependencias para vivir?



El ser humano en su busqueda de satisfacer y acomodar su existencia, ha proporcionado una gran cantidad de factores que le ayudan a suplir ciertas necesidades de carácter físico, sicológico y social, las cuales pueden llegar a ser reales o irreales.

Muchas de esas necesidades han llegado a convertir a muchas personas en dependiente de ese o esos factores que le proporcionan el conforte deseado, lo cual puede atentar en contra de la integridad de la persona.

Cuando hablo de dependencia, me refiero a la situación que se presenta en la vida de muchas personas, en la que muchos de nosotros no podemos valernos por nuestra propia persona, no me refiero al tener la necesidad de usar una silla de ruedas, anteojos recetados, o una prótesis, pues son enteramente reales, sino más bien a esa dependencia que nos hace castrar toda habilidad de valernos por nosotros como individuos en el entorno que habitamos, sin tener la obligación de tal ayuda.

Tristemente todos o casi todos los seres humanos, caemos en este tipo de dependencia en nuestra vida, ya que nos educan para vivir esta posibilidad, de tener que esperar algún factor externo, para salir a flote, o puede ser bien este, interno o irreal. Todos buscamos felicidad, seguridad y satisfacción, pensamos que alguien o algo nos la dará.

Ese alguien o ese algo, que en nuestra realidad puede ser posible, por el hecho de que su existencia es comprobable y verificable, (pero no saludable), igualmente puede presentarse de manera que solo habite en nuestros pensamientos, nuestros deseos...en nuestros sueños, pero igual de fuertes y dañinos que los anteriores.

En las sociedades humanas, en su desarrollo y su compleja estructura, se viene creando conforme a su crecimiento y "adelanto social", una gran cantidad de artilugios que han sido consebidos con la idea primera de proporcionar comodidad al ser humano, y que lamentablemente (o gustosamente) ha hecho de nuestra especie, seres que en su extraordinaria capacidad de adaptación al entorno y todo lo variado que nos ofrece, en simples marionetas dispuestas a ser manejadas al antojo de las dependientes formas que se viste el consumismo social material.

Creemos o pensamos que el tener o poseer a alguien o algo, seremos felices, estamos educados en este concepto, invalidamos nuestro propio ser por el simple hecho de no tener eso que, muy dentro de nuestra cabeza (cerebro) creemos necesitar y que hará maravillas con nuestra existencia, de manera que nos pensemos como seres inmaculados o perfectos, superiores a los demás.

No importa cual sea nuestra dependencia, desde tener dinero, drogas, alcohol, sexo, la estima y el amor de otra persona o de algún ser imaginario (dios), si nos degrada y atenta con nuestra integridad como ser humano, ya sea física, social o mentalmente, debemos de cortar con eso, somos lo que somos y eso es suficiente para querer vivir, y darle valor suficiente a esa casualidad de estar vivos.