miércoles, 25 de abril de 2012

Consumo-cambio-compartir.

Mantenía hace unos días una discusión con una colaboradora de mi área laboral, aprovechando el ocio y para deshacernos de la monotonia diaria, sobre las necesidades del ser humanos y sus métodos para lograr suplirlas, abordando en cierto momento de la discusión temas políticos, económicos, especificamente sobre la tendencia consumista y la obsesión de querer tener.

Yo concluía diciendo que esto último es el principal factor de las desigualdades sociales, y el gran catalizador para la insatisfacción e infelicidad del ser humano, mi compañera de labores me contradecia, diciendo que eso es propio del ser humano, que el ser humano no puede dejar de querer.

Obviamente somos seres con voluntades innatas, con necesidades dispuesta por nuestra biología, pero no podemos confundir un tipo de "querer" con otro, le pongo el siguiente ejemplo; no es lo mismo querer 10 carros F1 Ferrari, a querer una área árida poblada por enormes y verdes árboles, es verdad que no podemos dejar de desear o querer, el asunto está en que queremos.

Nuestro planeta urge de atención y cuidado, ya que estamos atendiendo de manera egoísta a las necesidades personales, obteniendo, usando y abusando de la enorme cantidad de recursos naturales que nos ofrece el entorno, sin tomar cuenta de la sustentabilidad del mismo, pero no solo eso, estamos construyendo un mundo con materiales nocivos al medio ambiente. Aunque gracias a los adelantos tecnológicos y los estudios con nuevos materiales más amigables con éste, estamos avanzando en ese sentido, pero voluntades más inconcientes y con mucho poder mediático, por su conveniencia, no están muy dispuestas a dar un cambio definitivo.

Todo esto me lleva a pensar, con desagrado, en lo repugnante que se han vuelto nuestras sociedades, nuestra gente, cosas que tiempo atrás eran propias de la gente que ostentaba grandes fortunas, gente muy pudiente económicamente hablando, ese deseo de aglutinar cada vez más riquezas, poniendo éstas sobre todo lo demás, sin importar los medios. Hoy, lo vemos casi en todos, sin distinción de clase, en busqueda de lo mismo, con un imperativo deseo de tener más y más.

Es cierto, queremos placer, comodidad, seguridad, no puedo ser indiferente y mentir diciendo que no quisiera tener todo lo anterior, yo también soy de este planeta, me criaron y educaron en la misma sociedad que anteriormente describía, un coñazo para mi si digo lo contrario, no me engaño tampoco, sabiendo yo hasta que punto eso puede ser aberrante, y eso a la verdad podría ser contradictorio para otra persona.

Puede que sea como decir, "el tren va descarrilao", y preguntarse así mismo "pero por qué no te apeas güevon".

Puede que no esté haciendo nada para que las cosas sean diferentes en el mundo, puede que la fuerza o voluntad de unos pocos no sea suficiente, pero que muy probablemente seremos suficiente para avanzar, cambiando nuestra necesidad de poseer con la necesidad de compartir.

Ganas no me hacen falta, de abandonar y huir de todo este mal social, pero las razones para quedarme son más fuertes y justas, considero, (entre mi pesimismo) que en algún momento, poco a poco, nos iremos dando cuenta de las verdaderas necesidades y del terrible daño que nos estamos haciendo jodiendo el mundo con toda nuestra mierda  y retomar el carril correcto que nos lleve a mejor lugar, hasta que cambien nuestra forma de vida y demos el siguiente paso.