domingo, 22 de abril de 2012

El 20 de Mayo 2012, y yo.

Hipócritas
Estamos a menos de un mes para que en la Rep. Dom. se celebre por todo lo alto, con bombos y platillos la fiesta de la "democracia", mejor entendida como el día de las votaciones para elegir al primer mandatario de ésta nación, que también, aunque éste agraciado no lo sepa, será el primer responsable de la situación social de este país del Caribe, por los próximos cuatro años.


Como apolítico que soy, estoy ansioso de que llegue ese próximo 20 de Mayo...para descanzar  de las caravanas, bandereos y las escandalosas comparsas de los diferentes partidos que se presentaran a la contienda para disputarse el "gran pastel",  pero lo que más deseo ver (con tristeza) a toda esa ciudadania votante perder su tiempo.

Sin necesidad de mencionar la situación de otras naciones, por respeto, sabiendo que también en muchas pasa los mismo y peor, la política en R.D. es un negocio, los políticos son mercaderes constitucionales, en donde sus intereses están movidos por una sed de lucrarse ellos mismos, y de paso a familiares, amigos y patrocinadores (ciertos empresarios de renombre nacional).

Todo en la política aquí apesta a corrupción, en cada Secretaría, Ministerio, o apartado dispuesto por el Estado para ejecutar políticas, hay alguien  que está "metiendo mano" (robando, estorcionando, mintiendo, etc.) y en muchos casos el responsable del área en cuestión es el primero.

Eso se sabe porque, solo hay que ver durante cada período a la oposición, de la manera que se denuncian a diarios actos de corrupción, y vuelva pasa lo mismo cuando ya esa oposición está con la "batuta" (el mando).

Todo el proceso electoral le cuesta al Estado miles de millones de pesos dominicanos, que desde el inicio del mismo hasta que termina, los partidos no dejan de gastar, el Estado dispone una enorme cantidad de dinero para cada partido contendiente, sin contar lo que reciben del sector privado, a quienes tendrán que devolver el "favor" con intereses de haber ganado las elecciones.

Yo no voto, no hay ningún político en este país que represente real y verdaderamente los intereses de la nación, no lo hay, el ver otro culo sentarse en la silla presidencial no significará ningún cambio, de cien políticas positivas para la nación, un millón negativas, es así, y lo ha sido durante mucho tiempo. Aunque no me gustan los augurios, estoy casi seguro que la única situación que mejorará será la de los que tengan la oportunidad de ponerse la "teta" en la boca.

El pesimismo es la cura para la decepción, y yo estoy curado.