miércoles, 29 de abril de 2009

Mis Fragmentos

Las religiones con su apabullante diversidad y sus diferentes voces, coinciden descaradamente en la absurda verdad que pregonan y como vagones de tren mercante, todos diferentes, todos ajenos, recorren el mismo camino, unos más delante que otros, pero siempre con un destino común.

Al caminar, por más que abro mis ojos, suelo tropezar, los obstáculos son muchos, algunos colocados en el camino por este caminante, pero me he dado cuenta que el origen de mis tropiezos radica en los caminos que decido caminar, caminos recorridos, y por eso están minados, de huellas ajenas, huellas añejas, cuando decida hacer mi propia vereda, mis caídas no dejaran de ser, pero al final quedare con la satisfacción de haber hecho camino.

Mi intención es ser dueño de mi cabeza, recuperar aquello que me robaron, aprovechados de mi inocencia me despojaron de tener criterio, obligándome a respirar aires del pasado, un pasado incomprendido, retrograda, que se hincha con nuestra ignorancia.

Cuando el sol queme mi pasado, mi camino se iluminara, mi voluntad se regocijara, la adversidad vera mi cara sonreírle, enfrentando su despiadada retórica burlesca.

Serás nueva criatura, hijo de la promesa que no desespera por una segunda venida, y aunque carguen tú carga y te hagan descansar en verdes pastos, yo decido caminar por mi cuenta, respirar mi realidad, sin temores arcaicos que malogren mis felicidades, mis ratos alegres y humanamente dejo asomar las gotas que provoca la tristeza, para que laven mi rostro de los mitos que maquillaron mi existencia.