lunes, 14 de septiembre de 2009

Costa Rica: Tras un estado laico.

Vientos laicos en Costa Rica

Así encabeza una reciente noticia publicada en el periódico digital español, elpaís.com, tratando todo el cuerpo escrito en la información sobre un proyecto de reforma constitucional que busca desvincular total y enteramente al estado costarrisence de ser confesional católico.

Costa Rica es el último país de América Latina con esta característica, con un grupo de legisladores, en su mayoría, dispuestos a convertir el pequeño país centro americano en un estado laico, ponen color de hormiga infinidad de debates políticos en los cuales el tema se discute.

Incluso, (por supuesto) el sector eclesiástico, donde un reconocido obispo tiene echado el grito al cielo, mandando a toda su feligresía a no votar en febrero proximo, utilizando esta frase "los candidatos presidenciales que niegan a Dios y defienden principios que van contra la vida, contra el matrimonio y contra la familia".

Varias prominentes figuras eclesiásticas, se han pronunciado ante esta posible realidad, viendo desde luego que la misma amenaza sus intere$e$, entre estos esta Francisco Ulloa, obispo en Cartago, sede de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica, quien manifiesta lo siguiente, "cuando un Estado se vuelve ateo, es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones. De esto es testigo la historia", "Un grupo de diputadas y diputados de nuestro honorable Congreso nacional pretende borrar el nombre de Dios de nuestra Constitución política y posiblemente eliminarlo de toda institución pública. Así como lo oyen. Ellos creen que con este acto de profanación van a matar a Dios. Están totalmente equivocados".

El Gobierno de Costa Rica destina una pequeña parte de su presupuesto para reparaciones de templos católicos, pero ofrece a la Iglesia otras prerrogativas, como la inclusión de la asignatura de religión en las escuelas y colegios estatales, dedicada exclusivamente a la promoción de la doctrina católica. Su influencia, sin embargo, cala más hondo. Importantes intelectuales miembros del Opus Dei integran en parte el equipo jurídico del Estado para defenderse en denuncias como la interpuesta ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por prohibir la fertilización in vitro.

La Iglesia católica se ha enfrentado en los últimos años a recientes investigaciones judiciales por manejos financieros irregulares, pero también constantes intentos, aún infructuosos, de diversos sectores por legalizar prácticas como los matrimonios homosexuales, el aborto o la fertilización in vitro.


Es evidente, la ICAR sigue perdiendo terreno en el ámbito político de nuestros pueblos, (que aunque a paso lento diría yo), pero lamentablemente desplazada por otros, "ursurpadores de la fe", tal y como diría cualquier cabeza de la ICAR, iglesias de base cristiana, ofreciendo la esperanza que unos siglos atrás solo ofrecía la católica, y claro todo un vasto espectro de corrientes alternativas, que dispuesta a tomar su tajo, cal comen las ideas y la voluntad de unos pueblos que convulsionan entre su desdicha, que se dejan manipular a cambio de la promesa del bienestar místico que ofrecen todas las religiones.


El que nuestros pueblos consigan lo que Costa Rica se dispone, es de admirar, sabiendo que los remanentes de la irracionalidad mágico-religiosa popular permanecerá entre los ciudadanos, y que apartir de ese logro, le queda mucho trabajo que hacer, en reeducar a su gente hacia un pensamiento critico y juicioso, desligado de todo DIOS.

Fuente: www.elpaís.com