miércoles, 19 de mayo de 2010

Anti-religioso Vs. Ateo, que nos diferencia.

Las definiciones de ambas posiciones son claras, se alejan una de la otra por marcadas diferencias y aunque pueden ser confundidas por algunas personas que llegan a interpretar y relacionar sus conceptos por ciertas similitudes, no son suficientes.

El perfil y la convicción de cada individuo dista en lo siguiente, la persona que presente una actitud anti-religiosa, no necesariamente tiene mostrar una posición atea. En algún momento nos hemos topado con gente que muestra una evidente repulsión o desagrado por todo lo religioso, desde el punto de vista institucional, hacía la iglesia en sí y sus representante, más sin ninguna duda o desacuerdo creen fervientemente en algún dios, en ese contexto no podemos decir o llamar a esas personas ateas (aunque si lo pueden ser).

Entre los ateos y los diferentes tipos de ateísmo (fuerte, débil o agnóstico), según su variedad podemos encontrar ateos no anti-religiosos, que apesar de su escepticismo respecto a la existencia de algún dios en particular, mantienen un respeto hacía las religiones o en especifico a una religión, un caso que se puede considerar, es el caso de una religión que no proclama o manifiesta la existencia de un dios o en su defecto, de varios dioses y vemos que éstas personas pertenecientes a una religión, son en cierto modo ateas, es el caso de los budistas, pues el hecho de tener de referencia a Buda, como ejemplo de su doctrina, los hace mantenerse como no teístas.

En el ateísmo puro(no inmaculado, divino, celestial), que cae entre lo débil y lo fuerte, existe una evidente anti-religiosidad, que no mantiene ningún vínculo o respeto por las religiones, ese ateo se mantiene denunciando las afrentas y abusos por parte de cualquier religión sin distinción, y todo el arsenal de ABSURDOS que las acompañan.

Dentro de ese punto estoy, soy ateo y anti-religioso, si expreso mi descontento hacía las religiones, no tengo por qué disculparme, una cosa es hacer la diferencia de lo que es una persona y de lo que es la creencia de esa persona, así de simple, el estar en desacuerdo con tal creencia no me empujará a denigrar a alguien como persona, como ser humano, lamentablemente el ofenderse o sentirse agraviado por escuchar o ver criticas hacía las creencias o posiciones de cada quien tal vez sea algo natural, de manera que se pueda entender como mecanismo de defensa de nuestro cerebro. Cuando vemos peligrar eso que forma parte de nuestra integridad como individuos nos predisponemos en arremeter contra eso que nos amenaza, eso se puede entender.

"Todas las religiones, con sus dioses, semidioses, profetas, mesías y santos son el producto del capricho y la credulidad del hombre quien no ha alcanzado todavía el desarrollo total y la personalidad completa de sus poderes intelectual."

—Mijaíl Alexándrovich Bakunin


Eso pasa con todos los seres humanos y otras especies animales, el ímpetus con que se accione para contrarestar esa amenaza es que mostrará una variación, sí podemos intentar defendernos, pero no todos reaccionamos igual ante las amenazas, algo de eso podemos ver en las sociedades actuales, que en su origen mantenían o aún mantienen una confesión religiosa y que por razones de la globalización y todo lo contribuye a la inmigración de otros grupos de personas con diferentes culturas y creencias, de ambas parte, tanto de los que estaban como de lo recién llegados, se podrá evidenciar sus mecanismos de defensa activados, provocando todo tipo de enfrentamiento.