martes, 24 de enero de 2012

"Me tienen miedo porque yo no tengo miedo"

Así versa parte del irreverente "rap" de la agrupación Calle 13, en la voz de René Pérez Joglar (Residente) refiriéndose a toda esa gente que desde su acomodado, "correcto" y moralista pensamiento los oye con desagrado, señalándolo de loco, inmoral, satánico, y demás calificativos, que curiosamente todos estos vienen a ser parte de los mismos señalamientos que recibimos algunos ateos, digo algunos, pues no todos somos abiertamente ATEOS ante la sociedad. Los más reservados se libran de todo ese escarnio,

Si analizamos con demora esta frase, podemos vernos muy identificamos, pues efectivamente en algún momento el ateo ha percibido ese miedo en esa desencajada expresión del creyente religioso al momento de enterarse o escucharnos hablar sobre nuestra posición en cuanto a la improbable existencia de los dioses y demás boberías mágicas, ese miedo promueve el rechazo que recibimos de esos creyentes.

Primeramente por no saber que es ser ateo o en sí, el ateísmo, lo primero que les llega a la mente es que somos adoradores de la competencia, osea, el diablo, pues "lo que no está con dios, está con el diablo".

Pero el miedo del creyente crece desproporcionadamente  cuando  llegan a tener contacto directo con un ateo "salido el closet" y peor para estos, casi traumático, si se encuentran con uno activamente militante. Es natural sentir temor o desconfianza de lo que no conocemos, pero llegar al absurdo de no querer saber y conocer lo que se ignora para hacer un juicio más justo, es absurdo.

Al implicar en ese contacto del creyente religioso y el ateo "salido del closet" y militante, esos asuntos religiosos y muy específicamente sobre el dios del creyente, (sería diferente si se habla de otro dios), éste creyente siente la necesidad de salir corriendo, abandonar la conversación en la primera oportunidad, lo digo por experiencia propia, muchas personas cercanas a mi, que en alguna ocasión fueron "muy cercanos", ya ni sé de ellos, pues últimamente me he dado cuenta de la gente que sean apartado o me evitan luego de enterarse de mi posición de ateo.

En una vieja entrada (Mi realidad) en éste blog contaba sobre una anécdota que aconteció en el lugar donde laboro, con una hoy día "descarriada" compañera de trabajo, ésta en aquel momento llegó a la conclusión de que yo soy el mencionado biblicamente, el anticristo.

El ateo libre de miedos absurdos, vive su vida en ese sentido, sin esos temores, y eso horroriza a los creyentes religiosos, de ahí "ME TIENEN MIEDO, PORQUE YO NO TENGO MIEDO" a los castigos "divinos" de una eternidad en un lugar con altas temperaturas.