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sábado, 26 de abril de 2014

No esperen que vuelva a ser cristiano.

Algunas personas (creyentes religiosos) cercanas a mi esperan que en algún momento yo deje "mi descontento o rabia" con dios, que me arrepienta de lo que ellos llaman pecado, considerando la divina posibilidad de una divina y misericordiosa revelación de parte de Cristo, su  padre o su Espíritu Santo, cualquiera de ellos (pero son lo mismo) en algún momento de mi hereje y satisfecha vida como ateo.

Se sabe que algunos creyentes religiosos entienden el ateísmo como una rabieta rebelde motivada tal vez por una frustración que tuvimos en algún momento de nuestras vidas, algo que le pedimos a dios y no nos lo concedió, otros van un poco más allá y se aventuran a emitir juicios y condenas contra nuestra persona y la manera que decidimos vivir, considerándonos servidores o adoradores de Satán, poseídos por alguna fuerza diabólica que nos empuja constantemente a cagarnos en su dios...y en todos los demás.

Cualquiera de estas conclusiones, de esos buenos creyentes respecto a mi vida como ateo está igual de equivocada, mientras ellos no quieran saber o aceptar que todos los seres humanos tenemos la libertad y la capacidad para pensar y cuestionar todas las ideas y pensamientos que nos surjan a nosotros mismos y que le surjan a otros, sin ser con esto irrespetuosos, malvados o desconsiderados, seguirán siendo intolerantes contra las personas que piensen diferente a ellos.

Algunos se limitan a decir que en algún momento dios me tocará, pero otros esperan ansiosos cualquier calamidad o desventura en mi vida para asociarla con ese castigo divino que tiene que hacerme cambiar, "porque el que no viene por amor viene por dolor", ya sea un accidente, una enfermedad que me deje postrado a mi o algún familiar en cama, que pierda mi trabajo, cualquier diablura, mejor dicho, cualquier muestra del gran poder del dios cristiano, por la cual yo pediré piedad y perdón.

Ellos creen que son los únicos en poseer la libertad de expresión, consideran que desde que se despiertan deben agradecer a dios por un nuevo día de vida, y dárselo a saber a todo el mundo, consideran que todos deben aceptar su creencia porque es lo verdadero y el que no quiera aceptar tales creencias debe morir y sufrir por una eternidad, y creen que debo callar o mantener en mi cabeza todo lo que pienso respecto a las religiones y dioses.

Nos acusan a los ateos de ser unos fanáticos, locos y diabólicos, cuando usamos esa libertad de expresión para decir lo contrario, a diferencia de los religiosos, los ateos estamos conscientes de que el ser ateo no nos hace una digna o buena persona, o que somos mejores seres humanos, en vez de eso pensamos que todos somos iguales, que merecemos las mismas oportunidades y libertades, y teniendo en cuenta que las religiones con sus dogmas expuestos en sus libros "sagrados" limitan esas libertades y oportunidades, violando derechos fundamentales en la vida de los seres humanos, entendemos que tenemos el deber de decir los males que abundan en ellas y luchar contra su imposición.

No nos interesa "convertir" a nadie al ateísmo, pero si queremos a la religión fuera de los asuntos comunes a todos los individuos que comparten una sociedad, como la política, la educación y la salud, nos molesta que ciertas religiones tengan privilegios concedidos por el Estado, que entiendan que el ateísmo no tiene nada que ver con religión, que no nos digan como vivir la vida basados en un arcaico libro lleno de errores y absurdos.

Por último les digo a esos creyentes bien intencionados y aquellos para nada buenos, su dios ni ningún otro me tocará, me castigará o empujará a arrodillarme a pedirle perdón, piedad o salvación por mi vida, nací siendo ateo, y por las circunstancias en donde crecí perdí gran parte de mi vida creyendo esas patrañas, ahora que vuelvo a mi origen y mejor, con la capacidad de entender mi entorno, cuestionarlo, amarlo, cuidarlo, sin esperar una recompensa divina, solo por el hecho de que es lo mejor para mi mientras vida tenga, porque moriré y dejaré de existir, vivan como quieran, pero déjenme vivir.

jueves, 11 de octubre de 2012

La blasfemia no mata, la intolerancia si.

Para estos días ha sido tema de debate la libertad de blasfemar, los diferentes medios de comunicación, con mayor frecuencia en los medios de información digital que nos ofrece la Red, entre estos se destacan obviamente las redes sociales, en todos vemos opinar tanto expertos en el tema de las comunicaciones y las leyes que establecen la libre expresión, como también los comunes o simples mortales (como yo).

No es primera vez que este tema entra en debate con carácter internacional, esta vez viene de luego las manifestaciones y hechos violentos por parte de comunidades musulmanas al indignarse por la puesta en escena de una película que los medios han catalogado como "anti-islam", el propio secretario general de Las Naciones Unidas, Ban Ki-moon tilda a la película como "escandalosa y vergonzosa" él opina que la libertad de expresión es "un derecho "inalienable", pero el mismo no puede ser utilizado para ofender creencia religiosas y valores de las demás culturas".


No deja de sorprendernos en la manera que estas personas reaccionan, hechos lamentables en diferentes países de la mano de esa ofendida comunidad musulmana, empujados por su intolerancia, los lleva a cometer actos extremistas haciendo el daño real.

Por fortuna no nací en un país en el cual impere ninguna corriente religiosa tan radical, estoy repleto de cristianos por todos lados, en sus más variadas denominaciones, afirmando sus sandeces bíblicas, haciendo uso de todos los medios para imponer su "única verdad", y por la simple razón de yo no pensar como ellos y exponer mi pensamiento se ofenden, por suerte no llegan a tanto como aquellos musulmanes, pero si que fastidia que quieran controlar el criterio de los demás.

Según la Constitución del país donde vivo...

Toda persona tiene derecho a la información. Este derecho comprende buscar, investigar, recibir y difundir información de todo tipo, de carácter público, por cualquier medio, canal o vía, conforme determinan la Constitución y la ley (Art. 49.1);
Entonces...yo simplemente estoy ejerciendo mi derecho.  

En mi experiencia como ateo "fuera del closet", la confrontación es diaria, con amigos y familiares, mi entorno no concibe los males de su religión y lo absurdo que es creer en hechos sobrenaturales, dioses y diablos. Expresar repudio o simplemente descaro ante esas improbabilidades puede llegar a ser una ofensa muy grave para estos.

Soy un "blasfemo" según los creyentes religiosos, por expresar lo contrario a lo que ellos expresan, yo podría decir lo mismo de ellos, o no?

La blasfemia no ha provocado ninguna muerte, lo contrario a la intolerancia.