Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libro. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de septiembre de 2014

Mensaje de la cápsula del tiempo. Extracto de "Mis Creencias".

"Vivimos una época rica en inteligencias creadoras, cuyas expresiones han de acrecentar considerablemente nuestras vidas. Hoy cruzamos los mares merced a la fuerza desarrollada por el hombre, y empleamos también esa energía para aliviar a la humanidad del trabajo muscular agotador. Aprendimos a volar y somos capaces de enviar mensajes y noticias sin dificultad alguna a los más remotos lugares del mundo, por medio de ondas eléctricas".

"No obstante, la producción y distribución de bienes se halla por completo desorganizada, de manera que la mayoría ha de vivir temerosa ante la posibilidad de verse eliminada del ciclo económico, y sufrir así la falta de lo necesario. Además, los habitantes de las distintas naciones se matan entre sí a intervalos regulares, por lo que también debido a esta causa debe sentir miedo y terror todo el que piense en el futuro. Esta anomalía se debe al hecho de que la inteligencia y el carácter de las masas son muy inferiores a la inteligencia y al carácter de los pocos que producen algo valioso para la comunidad. Confío en que la posteridad lea estas afirmaciones con un sentido de justicia y la necesidad de un cambio en la situación."


Albert Einstein
Mis creencias
(1939)

viernes, 27 de julio de 2012

Extracto: El evangelio según Jesucristo, de José Saramago

"Jesús se preguntaba a sí mismo, incesantemente, Cuántos, miraba a sus hermanos y preguntaba, Cuántos, quería saber qué cantidad de cuerpos muertos fue necesario poner en el otro platillo para que el fiel de la balanza declarase equilibrada su vida salvada.


En la mañana del segundo día, Jesús le dijo a su madre, -No tengo paz ni descanso en esta casa, quédate tú con mis hermanos, yo me voy. María alzó las manos al cielo, llorosa y escandalizada, -Qué es esto, qué es esto, abandonar un hijo primogénito a su madre viuda, dónde se ha visto, adiós mundo, cada vez peor, por qué, por qué si ésta es tu casa y tu familia, cómo vamos a vivir nosotros si tú no estás, y dijo Jesús, -Tiago sólo tiene un año menos que yo, él se encargará de todo, como lo habría hecho yo al faltar tu marido, -Mi marido era tu padre,-No quiero hablar de él, no quiero hablar de nada más, dame tu bendición para el viaje si quieres, de todas formas me voy, -Y  a dónde irás, hijo mío, -No lo sé, tal vez a Jerusalén, tal vez a Belén, a ver la tierra donde nací, -Pero allí nadie te conoce, -Mejor para mí, dime madre, qué crees que me harían si supieran quién soy, -Cállate, que te oyen tus hermanos, -Un día también ellos sabrán la verdad, -Y ahora, por esos caminos, con los romanos que andan buscando guerrilleros de Judas, vas al encuentro del peligro, -Los romanos no son peores que los soldados del otro Herodes, seguro que no caerán sobre mí espada en mano para matarme ni me clavarán en una cruz, no he hecho nada, soy inocente, -También lo era tu padre y ya vez lo que le ocurrió, -Tu marido murió inocente, pero no vivió inocente, -Jesús, el demonio está hablando por tu boca, -Cómo puedes tú saber que no es Dios quien habla por mi boca, -No pronunciaras el nombre de Dios en vano, -Nadie puede saber cuándo es pronunciado en vano el nombre del Señor, no lo sabes tú, no lo sé yo, sólo el Señor hará la distinción y nosotros no comprendemos sus razones, -Hijo mío, no sé adónde has ido a buscar esas ideas, esa ciencia, tan joven, -Y yo no sabría decírtelo, tal vez los hombres nazcan con la verdad dentro de sí y si no la dicen es porque no creen que esa sea la verdad."

miércoles, 11 de enero de 2012

Extracto: Sistema De La Naturaleza, Baron de Holbach; "Del panteísmo o ideas naturales de la divinidad".

Se ve, por cuanto precede, que todas las pruebas sobre las cuales la teología pretende fundar la existencia de su Dios parten del falso principio de que la materia no existe por sí misma y de que se encuentra por su Naturaleza ante la imposibilidad de moverse y es, por consiguiente, incapaz de producir los fenómenos que vemos en el mundo. De acuerdo con supuestos tan gratuitos y falsos, como se ha demostrado en otra parte, se ha creído que la materia no había existido siempre, sino que debía su existencia y sus movimientos a una fuerza distinta de ella misma, a un agente desconocido al cual se ha pretendido que estaba subordinada.

Como los hombres encuentran en sí una cualidad a la que llaman inteligencia, que preside todas sus acciones y con ayuda de la cual alcanzan los fines que se proponen, han atribuido inteligencia a este agente invisible, pero han extendido, agrandado y exagerado esta cualidad en él porque le han considerado como el autor de los efectos que ellos mismos se sentían incapaces de producir, porque les parecía que las causas naturales tampoco tenían la fuerza de provocarlos. Como jamás se ha podido ni percibir este agente ni concebir su modo de actuar, se ha hecho de él un espíritu; palabra que muestra que se ignora lo que es o que actúa como el soplo cuya acción no se puede observar.

De este modo, asignándole espiritualidad, no se ha hecho más que dar a Dios una cualidad oculta, que se ha juzgado conveniente a un ser siempre oculto y siempre activo de un modo imperceptible para los sentidos.
En el origen, sin embargo, parece que por la palabra espíritu se había querido designar una materia más sutil que aquella que afectaba groseramente los órganos, capaz de penetrar en ella y transmitirle acción y vida, de producir en ella las combinaciones y las modificaciones que nuestros ojos descubren en ella. De este modo, como se ha visto, Júpiter fue destinado originariamente a representar, en la teología de los antiguos, la
materia etérea que penetra, agita y da vida a todos los cuerpos de los que la Naturaleza es el conjunto.

Sería una equivocación creer que la idea de espiritualidad de Dios, tal como la encontramos admitida hoy, se haya presentado tempranamente al espíritu humano. Esta inmaterialidad que excluye toda analogía y todo parecido con todo cuanto está a nuestro alcance conocer ha sido, como ya se ha hecho observar, el fruto lento y tardío de la imaginación de los hombres quienes obligados a meditar, sin ninguna ayuda por parte
de la experiencia, sobre el motor oculto de la Naturaleza han logrado poco a poco hacer de él un fantasma ideal, este ser tan fugaz que se nos hace adorar sin poder designarnos su naturaleza más que con una palabra a la que nos es imposible enlazar alguna idea verdadera.

Así, pues, a fuerza de soñar y sutilizar, la palabra Dios dejó de representar una imagen; cuando se quiso hablar de él, fue imposible ponerse de acuerdo, dado que cada cual lo había descrito a su manera y en el retrato que se había hecho no consultó más que a su propio temperamento, su propia imaginación, sus ensoñaciones particulares; sí en algunos puntos se convino, fue para asignarle cualidades inconcebibles que se creyó que convenían al ser inconcebible al que se había dado origen; y de la masa incompatible de estas cualidades no resultó más que un todo perfectamente imposible.

Por fin, el amo del universo, el motor todopoderoso de la Naturaleza, el ser al que se anunció como el más importante de conocer, fue reducido por las ensoñaciones teológicas a no ser más que una palabra vaga y desprovista de sentido, o más bien un vano sonido con el que cada cual enlazó sus propias ideas. Tal es el Dios que se ha sustituido a la materia, a la Naturaleza. Tal es el ídolo al cual no nos está permitido dejar de rendir homenaje.

Hubieron, sin embargo, hombres lo suficientemente valientes para resistir al torrente de la opinión y del delirio. Creyeron que el objeto al que se anunciaba como el más importante para los mortales, como el centro único de sus acciones y pensamientos, exigía ser atentamente examinado: comprendieron que si la experiencia, el juicio y la razón podían tener alguna utilidad, debía ser sin duda para considerar al sublime monarca que gobernaba la Naturaleza y que regulaba el destino de todos los seres que contenía.

Vieron pronto que no se podía confiar en las opiniones universales del vulgo, que no examina nada, y menos todavía a las de sus guías quienes, engañadores o engañados, prohíben a los demás examinar o son incapaces de ello por sí mismos. De este modo, algunos pensadores se atrevieron a sacudirse el yugo que les habían impuesto en su infancia y, hastiados de las nociones oscuras, contradictorias, desprovistas de sentido que les habían habituado a enlazar maquinalmente al nombre vago de un Dios imposible de
definir, tranquilizados por la razón contra los terrores con los que se había rodeado esta temible quimera, indignados por las apariencias horribles bajo las cuales se pretendía representarla, tuvieron la intrepidez de desgarrar el velo del prestigio y de la impostura y afrontaron con una mirada tranquila esta pretendida fuerza, convertida en el objeto de continuas esperanzas, temores, ensoñaciones y peleas de los ciegos mortales.

Pronto el espectro desapareció para ellos; la calma de su espíritu les permitió no ver en todas partes más que una Naturaleza actuante según leyes invariables, cuyo teatro es el universo y de la cual los hombres, así como todos los seres, son obras e instrumentos obligados a cumplir los decretos externos de la necesidad.

jueves, 1 de julio de 2010

Extracto: Los tres impostores: Moises, Jesucristo, y Mahoma

Aunque todos los hombres desean conocer la verdad, hay muy pocos que gocen de ese privilegio: unos son incapaces de buscarla por sí mismos, otros no quieren esforzarse en ello. No hay que extrañarse, pues, si el mundo está lleno de opiniones vanas y ridículas: la ignorancia es lo que más fácilmente puede darles curso; es la única fuente de las ideas falsas que hay sobre la divinidad, el alma, los espíritus y casi todos los demás objetos propios de la religión.

La costumbre ha prevalecido; nos atenemos a los prejuicios del nacimiento y a propósito de las cosas más esenciales nos rendimos ante personas interesadas que tienen por ley sostener con empecinamiento las opiniones recibidas y que no se atreven a rebatirlas por miedo a destruirse a sí mismos.

Lo que hace que el mal no tenga remedio es que, después de haber establecido las falsas ideas que se tienen de Dios, no se deja nada de lado en el empeño de comprometer al pueblo a creerlas sin permitirle examinarlas; al contrario: se le carga de aversión hacia los filósofos o los verdaderos sabios por miedo a que la razón que enseñan le haga ver los errores en que está inmerso.

Los partidarios de esos absurdos lo han conseguido hasta tal punto que es peligroso combatirles. A esos impostores les interesa demasiado que el pueblo sea ignorante como para consentir que se le desengañe. Por eso, uno está obligado a encubrir la verdad o a sacrificarse a la violencia extrema de los falsos sabios o de las almas bajas e interesadas.

Si el pueblo pudiera comprender en qué abismo le arroja la ignorancia, se sacudiría enseguida el yugo de esos indignos conductores, porque es imposible dejar actuar a la razón sin que ella descubra la verdad. Esos impostores lo han entendido tan bien que, para evitar los buenos efectos que produciría de manera infalible han procurado pintárnosla como un monstruo incapaz de inspirarningún buen sentimiento y, aunque censuran en general a los que no son razonables, les desagradaría enormemente que la verdad
fuera escuchada. Así vemos sin cesar cómo esos enemigos del buen sentido caen en continuas contradicciones y es difícil saber qué pretenden.

Si es cierto que la recta razón es la única luz que debe seguir el hombre y si el pueblo no es tan incapaz de razonar como intentan hacerle creer, es preciso que los que intentan instruirle se apliquen a rectificar sus falsos razonamientos y a destruir sus prejuicios; se verá entonces cómo sus ojos poco a poco se despiertan y a su espíritu convencerse de esta verdad: que Dios no es nada de lo que habitualmente imaginan.

viernes, 26 de febrero de 2010

Fragmento: El mundo y sus demonios.


No todas las ramas de la ciencia pueden presagiar el futuro —la
paleontología, por ejemplo— pero muchas sí, y con una precisión asombrosa.
Si uno quiere saber cuándo será el próximo eclipse de sol, puede preguntar a
magos o místicos, pero le irá mucho mejor con los científicos. Le dirán dónde
colocarse en la Tierra, para verlo, cuándo debe hacerlo y si será un eclipse
parcial, total o anular. Pueden predecir rutinariamente un eclipse solar, al
minuto, con un milenio de anticipación. Una persona puede ir a ver a un
brujo para que le quite el sortilegio que le provoca una anemia perniciosa, o
puede tomar vitamina B12. Si quiere salvar de la polio a su hijo, puede rezar
o puede vacunarle. Si le interesa saber el sexo de su hijo antes de nacer,
puede consultar todo lo que quiera a los adivinos que se basan en el
movimiento de la plomada (derecha-izquierda, un niño; adelante-atrás, una
niña... o quizá al revés) pero, como promedio, acertarán sólo una de cada dos
veces. Si quiere precisión (en este caso del noventa y nueve por ciento),
pruebe la amniocentesis y las ecografías. Pruebe la ciencia.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El guerrero interior y el culto a la violencia: la exaltación de los sentimientos negativos.


"La agresión física o verbal, es decir, el no-respeto, o si se quiere, la violación de los derechos a las demás personas, es exactamente lo opuesto a la experiencia amorosa. Si hay violencia, no hay amor. puede haber formas distorsionadas de placer que se entrelazan y confunden con el sentimiento positivo, como es el caso del sadismo o el masoquismo, pero esto no es amor. La agresión, en cual quiera de sus formas, es atentatorio con la expresión de afecto, y altamente contaminante. los datos son irrefutables: la mayoría de los niños varones que han sido golpeados pasan a ser golpeadores cuando son adultos, y no me estoy refiriendo solamente al ataque a las mujeres, sino también a la violencia entre hombres, que es mucho más frecuente.

La mayor tendencia masculina a la agresión y a otras manifestaciones de dominación, en comparación con las mujeres, se debe tanto a factores biológico-evolutivos, como socioculturales. Cuando la herencia de la especie se ve forzada por los mitos sociales, el resultado suele ser un cavernario vestido de esmoquin".

jueves, 5 de noviembre de 2009

Una sociedad mejor


"La educación sirve, más que nada, para ensanchar la vida y disfrutarla. La educación es lo que abre la ventana del individuo a los placeres del lenguaje, de la literatura, del arte, de la música, a la diversidad y a las idiosincrasias de la escena mundial. Los bien educados no han dudado nunca a lo largo de los años y los siglos de su mayor gratificación; las mayores oportunidades educativas es lo que generaliza y extiende esta gratificación".